Mi Hija Dijo Que Le Daba Asco… Así Que Vendí Todo y Me Fui Sin Decirle Nada…

Esperanza. No me hagas promesas. Simplemente tratame bien y va a ser suficiente. Y si cometo algún error, si un día estoy de mal humor y te hablo mal sin querer. Esperanza. Hay una diferencia entre estar de mal humor y decirle a tu padre que te da asco. Una diferencia enorme. ¿Y cómo voy a saber cuál es el límite? Vas a saber Esperanza. El corazón te va a decir cuándo estás cruzando la línea. María Elena me llama todos los días desde Miami.

Aurelio, ¿cómo te va con tu familia? Bien, María Elena. Por ahora bien. Extrañas, Miami, extraño la tranquilidad, María Elena. Extraño no tener que estar alerta todo el tiempo esperando el próximo maltrato. ¿Y tu hija realmente cambió? No sé, María Elena, es muy pronto para saberlo, pero está haciendo un esfuerzo. Y si no resulta, ¿vas a volver? Si no resulta vuelvo, pero esta vez para quedarme para siempre. Anoche, mientras cenábamos los cuatro juntos, Matías me preguntó algo que me hizo reflexionar.

Abuelo, ¿vos nos perdonaste a todos? ¿A quién tengo que perdonar, Matías? ¿A mamá por haberte tratado mal? ¿A mí por haber pensado que no me querías? A Sofía por no haber hecho nada para defenderte. Matías, vos y Sofía no tienen nada que ser perdonados. Ustedes son niños. No tenían que defenderme de su madre. Y a mamá sí la perdonaste. Miré a Esperanza, que estaba esperando mi respuesta con ansiedad. Matías, perdonar no es algo que se hace de un día para el otro.

Es algo que se construye con tiempo, con hechos, con cambios reales. Pero vas a tratar de perdonarla. Voy a tratar, mi amor, pero tu mamá tiene que ayudarme a perdonarla. Después de cenar, Esperanza y yo nos quedamos solos en la cocina lavando los platos. Papá, ¿qué puedo hacer para ayudarte a perdonarme? Esperanza. Simplemente seguí siendo la hija que estás siendo ahora. respetuosa, cariñosa, agradecida y vas a quedarte. Esperanza. Voy a intentar quedarme, pero no puedo prometerte nada.

¿Qué necesitas para sentirte seguro de quedarte? Necesito tiempo, esperanza. Tiempo para creer que realmente cambiaste. ¿Cuánto tiempo? No sé, tal vez 6 meses, tal vez un año, tal vez más. Y si en un año te convenzo de que cambié, vas a cancelar tu cuenta en Miami. Si en un año me convencés de que cambiaste, voy a traer el resto del dinero de Miami. A vos que me escuchaste hasta acá, a vos que conocés toda mi historia, quiero preguntarte algo muy importante.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.