Mi Hija Dijo Que Le Daba Asco… Así Que Vendí Todo y Me Fui Sin Decirle Nada…

Que haga lo que quiera, doctor, pero no va a conseguir nada. Ayer Elena me llamó con una noticia que me sorprendió. Aurelio Esperanza se mudó otra vez. Ahora vive en una pensión con los chicos. ¿Una pensión? Sí, hermano. No puede pagar el alquiler del departamento. Los chicos están faltando al colegio privado porque no puede pagar las cuotas. ¿Y cómo están ellos? Mal, Aurelio, muy mal. Matías me preguntó si vos te moriste y por eso no volvés. Sofía no habla casi nada desde que se mudaron a la pensión.

Elena, yo no elegí que mis nietos sufrieran. Esperanza eligió humillarme sabiendo que tenía hijos que dependían de mí. Y no hay nada que pueda hacer esperanza para que vos la perdones. Elena, ¿vos perdonarías a alguien que te dijera que le das asco a tu propia hija? No sé, hermano. Es muy doloroso lo que te hizo. Entonces, entendés por qué no puedo perdonarla. Esta mañana, mientras tomaba café en el balcón de mi departamento mirando el mar, pensé en todo lo que había pasado en estos 8 meses.

Mi hija había perdido su casa, su estabilidad económica, su tranquilidad. Mis nietos habían perdido su colegio, su hogar, su abuelo. Yo había perdido mi familia, pero había ganado mi dignidad. ¿Valía la pena? ¿Valía la pena que dos niños inocentes sufrieran por las palabras crueles de su madre? No lo sé. Lo que sí sé es que no podía seguir viviendo con alguien que me veía como algo repugnante. María Elena me preguntó ayer si no me arrepentía de nada.

Aurelio, ¿no te arrepentís de haberte ido tan lejos? ¿No te arrepentís de haber cortado todo contacto con tu familia? Me arrepiento de muchas cosas, María Elena. Me arrepiento de haber criado una hija capaz de decirle a su padre que le da asco. Me arrepiento de no haber puesto límites antes. Me arrepiento de haber tolerado humillaciones. Pero, ¿no te arrepentís de haberte ido, no, María Elena, no me arrepiento de haberme ido. Me arrepiento de no haberme ido antes.

Y si tu hija viniera acá a Miami a pedirte perdón, María Elena. Mi hija no sabe dónde estoy y aunque lo supiera, ya es demasiado tarde. Hay palabras que matan el amor para siempre y las palabras que ella me dijo fueron de esas. Hace dos semanas recibí una llamada que me cambió todo. Era Elena, pero esta vez llorando. Aurelio, tengo noticias terribles. Matías está en el hospital. ¿Qué le pasó a mi nieto? Se intentó suicidar, hermano. Se cortó las muñecas con una gilet.

Se me cayó el teléfono de las manos. Mi nieto de 12 años había intentado quitarse la vida. Elena, ¿cómo está ahora? Está vivo, Aurelio, pero muy mal psicológicamente. Cuando lo encontraron, tenía una carta en la mano dirigida a vos. ¿Qué decía la carta? decía, “Abuelo, me voy a donde estés vos, porque acá sin vos puedo vivir. Perdóname por haber sido un mal nieto. Te amo, Aurelio. Este nene piensa que vos te fuiste por culpa de él. Me puse a llorar como un niño.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.