¿Cómo están Marina y los niños? Todos bien. Oye, Marina y yo estábamos pensando en ir a visitarte el sábado con los niños. ¿Te parece bien? Me parece perfecto, mi cielo. Hace tiempo que no veo a mis nietos. Perfecto. Y mamá, quería aprovechar para que platiquemos sobre algunas cosas importantes, sobre tu futuro, sobre cómo podemos ayudarte mejor. Ay, sí, hijo. De hecho, yo también he estado pensando mucho en eso. Tienes razón en que ya no soy tan joven y tal vez sí necesito considerar algunas opciones diferentes.
Pude escuchar la sorpresa en su voz. Claramente no se esperaba que fuera estar tan receptiva. En serio, mamá, ¿has estado pensando en lo de la residencia? Sí, mi amor. He estado dándole vueltas a todo lo que me dijiste. Y creo que tal vez ustedes tienen razón. Esta casa sí es muy grande para mí sola. Y a veces sí me siento un poco, bueno, un poco perdida aquí sin tu papá. Mamá, me da muchísimo gusto escucharte decir eso.
Marina va a estar feliz de saber que estás abierta a considerar otras opciones. Seguramente Marina iba a estar feliz. Probablemente ya estaba calculando en qué se iba a gastar los 400 millones de pesos. Sí, hijo. De hecho, estaba pensando que tal vez el sábado podríamos sentarnos a hablar en serio sobre todas las opciones. Incluso podríamos llamar a un abogado para que nos ayude con los papeles legales que haga falta. Un abogado. ¿Para qué, mamá? Bueno, si voy a tomar decisiones importantes sobre mi futuro y mis bienes, es mejor hacerlo todo bien hecho desde el principio, ¿no te parece?
Sí. Sí, tienes razón. Muy bien, mamá. Entonces, nos vemos el sábado como a las 2 de la tarde. Perfecto, mi amor. Los espero con mucho cariño. Cuando colgué, me quedé sonriendo sola en la sala. Roberto había mordido el anzuelo completamente. Ahora solo faltaba que llegara el sábado para darles la sorpresa de sus vidas. El jueves y el viernes los pasé preparando todo. El Dr. Hernández vino el viernes por la mañana con todos los documentos listos. La revocación del poder de Roberto, el Nuevo Testamento, los papeles del fideicomiso, todo perfectamente legal y notariado.
Elena, todo está listo. Roberto ya no tiene ningún poder legal sobre ti o tus bienes. Si trata de hacer algo, va a encontrarse con que legalmente no puede tocar ni un peso. Y el notario va a venir mañana. Sí, el doctor Mejía va a estar aquí a las 3 de la tarde para hacer la reunión oficial. Pero, Elena, ¿estás segura de que quieres hacer esto así? Podríamos simplemente confrontar a Roberto en privado. No, doctor. Quiero que quede todo muy claro.
Quiero que Marina también esté presente cuando se den cuenta de que su plan se desmoronó. Quiero que sepan que su madre no es una anciana que se deja manipular. El sábado por la mañana me levanté temprano y arreglé la casa como no lo había hecho en meses. Limpié, ordené, puse flores frescas en todos los floreros. Quería que la casa se viera perfecta, que se viera como el hogar de una mujer que estaba perfectamente capaz de cuidar de sí misma y de su patrimonio.
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