Les escribí a mis padres un breve mensaje: "Tengo todo bajo control".
Y añadí: "Gracias por el apartamento". No tienes idea de lo importante que es esto ahora mismo.
Mamá me llamó enseguida:
"Hija, ¿estás bien?"
Respiré hondo.
"Ahora sí".
—dije—. Ya estoy en casa.
Etapa 10: La conversación una semana después —y la bifurcación final
Una semana después, Andrey llegó solo. Sin su madre. Con flores. Con la mirada de quien hubiera estado ensayando una disculpa frente al espejo.
"Masha", dijo, "entiendo... me equivoqué. Quiero volver".
Le puse una taza de té delante y me senté frente a él.
"Dime una cosa", le pregunté. "¿Quieres volver conmigo o quieres volver a la comodidad?".
Se quedó en silencio.
"Te... amo", dijo finalmente.
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