Mi marido me sacó de su vida, pero regresé más fuerte.

Escenario 9: El Salón, Música y Ojos que Miran como un Fantasma
Había mucho ruido dentro: champán, flashes de cámaras, trajes caros. Arthur estaba de pie junto al escenario, sosteniendo una copa y sonriendo con seguridad, triunfante. Vera, con un vestido plateado, estaba a su lado, sosteniéndole la mano en el codo de una manera demasiado familiar.

Alice entró en el salón, y fue como si hubiera cortado el aire. La gente se giró. Algunos susurraban: "¿No es esa mi esposa... mi ex?". Algunos sonreían. Confundido, sin saber cómo reaccionar.

Arthur no la vio de inmediato. Y cuando la vio, se quedó paralizado por un segundo, como alguien a quien le muestran lo imposible.

Pero se quedó paralizado aún más al notar con quién estaba.

Matvey caminaba tranquilamente a su lado, como si tuviera derecho a estar allí. Y ese derecho era palpable desde la distancia.

"¿Es este..." Arthur palideció. "¿Matvey Levin?"

Alguien cerca susurró: "El inversor". "El socio de Moscú". "El que puede comprar la mitad del mercado".

Vera apretó los labios.

"Arthur, ¿quién es?", preguntó en voz baja, pero su voz ya estaba llena de alarma.

Arthur no respondió. Solo miró a Alisa, y por primera vez, sus ojos no reflejaban superioridad, sino miedo: se dio cuenta de que Alisa ya no estaba sola.

Etapa 10: El brindis que marcó el final: "Gracias por la lección".
Cuando el anfitrión anunció: "Ahora ha hablado el invitado de honor", dijo Matvey subiendo al escenario. La sala se quedó en silencio; gente así no sale solo a recibir cumplidos.

"Buenas noches", dijo. "Estoy aquí porque valoro la honestidad, la resistencia y la fuerza".

Miró a Alisa; no era una actuación, era sincero.

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