Mi nuera me mandó: ‘Caliente las sobras’, pero lo que hice después los dejó sin color…

Desperté a las 7 de la mañana en casa de Lupita. Luz natural entraba por la ventana, pájaros cantando afuera, el olor a café recién hecho subiendo desde la cocina. Hacía 3 años que no despertaba sin un nudo en el estómago. Me estiré en la cama. Nadie me esperaba abajo para exigirme el desayuno. Nadie revisaría si había limpiado bien el baño. Nadie me daría órdenes disfrazadas de sugerencias. Era libre. Mi teléfono tenía 32 notificaciones, 23 llamadas perdidas de Rodrigo, 15 mensajes de WhatsApp, cuatro de Valeria, dos de números desconocidos que probablemente eran familiares metiches que ya se habían enterado del escándalo.

No abrí ninguno. En cambio, abrí Facebook, esa red social que casi nunca usaba, que tenía llena de contactos viejos, amigas del club de lectura, vecinas de Coyoacán, primas lejanas, compañeras de la secundaria que encontré hace años, 437 amigos que apenas veían mis publicaciones porque nunca publicaba nada. Hasta hoy escribí con dedos temblorosos. Después de 3 años cuidando una familia que me hizo invisible, aprendí que el amor propio no es egoísmo, es supervivencia. Le di publicar y cerré la aplicación.

Bajé a desayunar. Lupita me esperaba con chilaquiles verdes, frijoles refritos y café de olla con canela. Mi desayuno favorito. ¿Cómo dormiste?, preguntó sirviéndome jugo de naranja, como hace años que no dormía. ¿Y ahora qué sigue? Ahora dije cortando un pedazo de chilaquil. Viene la parte legal. A las 8 en punto estaba en la oficina de Mariana. Mi sobrina me recibió con un abrazo fuerte y una taza de café. Tía, eres una leyenda. Ayer en la noche no dormí pensando en tu caso.

¿Trajiste todo? Saqué de mi bolsa el sobre manila con las escrituras, la libreta con los recibos, la memoria USB con las grabaciones, las fotografías del teléfono viejo. Mariana extendió todo sobre su escritorio como detective, armando un caso. Esto es, tía, esto es perfecto. Tienes documentación impecable. revisaba cada papel con ojos brillantes, escrituras a tu nombre, comprobantes de pago, transferencias bancarias, hasta grabaciones. Conectó la USB a su computadora y escuchó algunos fragmentos de las grabaciones. Su expresión cambió de profesional a indignada.

Como tener una sirvienta gratis. Cuando se muera la vieja ya cumplió su función. Mariana apretó los puños. Tía, con esto podemos hacer lo que tú quieras. Desalojo inmediato, cobro de rentas atrasadas, compensación por daños morales. Dime qué necesitas y lo hacemos. Necesito, dije despacio, que entiendan lo que perdieron, que sientan lo que yo sentí y que aprendan que el amor no es gratis cuando lo confundes con servidumbre. Mariana asintió. Entonces vamos a darles una lección que no olvidarán.

Pasamos 3 horas armando la estrategia, cartas de abogados, citatorios, avalúos de la propiedad, cálculos de rentas atrasadas basadas en el valor comercial de la zona. A las 11 de la mañana, Mariana envió el primer documento oficial, citatorio legal. La señora Beatriz Socorro Mendoza, propietaria legal de la vivienda ubicada en Circuito Juristas 847, Naucalpan, requiere la presencia del señor Rodrigo Torres Mendoza y la señora Valeria Ruiz de Torres en las oficinas del notario Héctor Salinas Bravo el día lunes 18 de marzo a las 10:00 a para resolver asuntos de propiedad y ocupación.

La asistencia es obligatoria. favor de presentarse con identificación oficial. El email se envió a las 11:47 a. Mientras tanto, mi teléfono no dejaba de vibrar. Finalmente, a las 12 del día, revisé los mensajes de Rodrigo. Mamá, por favor, necesitamos hablar. Esto es un malentendido. No sabía que la casa estaba a tu nombre. Nunca fue mi intención faltarte al respeto. Los niños preguntan por ti. Emiliano está llorando. Sofía no entiende qué pasó. Mamá, eres mi mamá. No podemos terminar así.

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