Mi padrastro cree que es el dueño de la casa que heredó de mi difunto padre y decidió imponer sus…

Gabriel escuchaba pacientemente tomando notas. Cuando fue su turno, se levantó con calma. Su señoría, la defensa sostiene que estos documentos son completamente fraudulentos. La señora Elena nunca entendió lo que estaba firmando, si es que realmente firmó algo. Tenemos razones para creer que su firma fue falsificada. El abogado de Roberto protestó inmediatamente. Objeción. Esa es una acusación grave. Sin pruebas. Las pruebas las presentaremos ahora respondió Gabriel mostrando las fotos que Javier me había enviado. Estos son borradores encontrados en el escritorio del señor Vega, donde claramente está intentando replicar la firma de la señora Elena.

El juez examina las imágenes con atención mientras Roberto se ponía visiblemente nervioso. ¿De dónde obtuvieron estas imágenes?, preguntó el juez. Gabriel mantuvo la compostura de una fuente confidencial que temía por la integridad de este proceso, su señoría. El abogado de Roberto saltó de su asiento. Estas imágenes podrían ser manipuladas. Exigimos conocer su origen. El tribunal ordenará un peritaje de los documentos originales, decidió el juez. Mientras tanto, me gustaría escuchar a la señora Elena Mendoza sobre estos supuestos documentos que compuso.

Mi madre se levantó con manos temblorosas. Cuando el juez le pidió que se acercara, vía Roberto lanzarle una mirada amenazante. Pero para mi sorpresa, mi madre caminó con la cabeza alta. “Señora Mendoza, ¿reconoce este documento?”, preguntó el juez mostrándole el papel donde supuestamente cedió sus derechos. Mi madre lo examinó detenidamente. Reconozco el encabezado. Parece similar a algunos papeles que Roberto me pidió firmar hace años relacionados con impuestos de la propiedad, pero nunca me explicó que estaba cediendo mis derechos sobre la casa.

Está diciendo que escribió sin leer. Confiaba en él, su señoría. Después de la muerte de mi esposo, yo estaba perdida. Roberto se ofreció a ayudarme con los asuntos legales. Me presentaba documentos y me decía dónde firmar, asegurándome que eran trámites rutinarios. Y esta firma reconoce su firma aquí. Mi madre se inclinó para ver mejor y entonces negoció con la cabeza. No, esta no es mi firma. Yo hago las e de forma diferente y mi rúbrica nunca termina así.

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