Mi padrastro cree que es el dueño de la casa que heredó de mi difunto padre y decidió imponer sus…

La convivencia con Javier resultó sorprendentemente fácil. Era respetuoso, colaboraba con las tareas domésticas e incluso empezó a ayudarme con algunos proyectos de renovación que había planeado para la casa. Mi madre parecía contenta de tenerlo cerca, como si en cierta forma compensara la ausencia de Roberto y Lucía. Hablando de Lucía, ella tomó un camino diferente. Decidió permanecer con su padre, aunque ocasionalmente se comunicaba con Javier a escondidas. Según él, ella también tenía dudas sobre lo que Roberto había hecho, pero su lealtad familiar era más fuerte que su sentido de justicia.

Un mes después del acuerdo, recibimos una carta de Roberto dirigida a mi madre. Como había prometido, se la entregué sin abrirla. Ella la leyó en privado y nunca me comentó su contenido, pero noté que después de eso parecía más tranquila, como si hubiera cerrado un capítulo de su vida. El proceso de divorcio avanzaba lentamente. Roberto no lo estaba impugnando, pero tampoco facilitaba las cosas. Mi madre, sin embargo, mostró una fortaleza que no le había visto en años.

Tomó clases de finanzas personales, comenzó a involucrarse más en la administración de la casa e incluso consiguió un trabajo de medio tiempo en una librería del barrio. “Nunca es tarde para empezar de nuevo”, me dijo cuando le preguntó por qué había decidido trabajar a sus 55 años. Tu padre siempre decía que la independencia económica era la base de la libertad personal. Ahora entiendo a qué se refería. Mientras tanto, yo seguía con mi trabajo en la constructora, pero con una nueva perspectiva.

Esta batalla por la casa de mi padre me había enseñado la importancia de valorar lo que tenemos y protegerlo. Comencé a interesarme más por temas legales relacionados con propiedades. Incluso consideré estudiar derecho en mis tiempos libres. Un día revisando unos viejos álbumes de fotos con mi madre, encontramos planos originales de la casa que mi padre había guardado. Me di cuenta de que algunas de las modificaciones que Roberto había hecho habían alterado significativamente la estructura original, eliminando detalles arquitectónicos que mi padre había valorado especialmente.

“Tu padre pasó meses diseñando esta casa con el arquitecto”, recordó mi madre acariciando los planos con nostalgia. Cada detalle tenía un propósito, una historia. Fue entonces cuando decidí emprender un proyecto ambicioso, restaurar la casa a su diseño original, recuperando la visión de mi padre. Gracias a mis contactos en la constructora pude conseguir materiales a buen precio y profesionales dispuestos a ayudarme en su tiempo libre. Javier, sorprendentemente se ofreció a colaborar. resultó ser hábil con las manos y dispuesto a aprender.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.