Trabajábamos juntos los fines de semana, derribando las paredes que Roberto había añadido, restaurando molduras, recuperando espacios. “Nunca entendí por qué mi padre insistía tanto en cambiar todo”, comentó Javier un día mientras lijábamos el marco de una puerta original que habíamos encontrado en el garaje. Ahora veo que la casa ya era perfecta como estaba. Mi madre también participaba a su manera, investigando sobre los colores originales, los materiales, incluso contactando con antiguos amigos de mi padre que podían tener fotos de cómo era la casa antes.
Durante una de estas restauraciones hicimos un descubrimiento inesperado. Al retirar un falso techo que Roberto había instalado en el despacho de mi padre, encontramos una pequeña caja de metal empotrada en la pared original. Dentro había documentos, cartas y un pequeño cuaderno que resultó ser el diario de mi padre. Mi madre lloró al verlo. No sabía que llevaba un diario. David siempre fue reservado con sus pensamientos más íntimos. Decidimos leerlo juntos esa noche. Después de la cena, las páginas estaban llenas de reflexiones sobre la vida, sobre su amor por mi madre y por mí, sus esperanzas para nuestro futuro.
Las entradas finales escritas cuando ya sabía que estaba enfermo, hablaban específicamente de la casa. Esta casa es mi legado para Carlos", había escrito. No solo es un techo, sino un símbolo de todo lo que he trabajado y soñado. Espero que algún día la comparta con su propia familia, que llene estas habitaciones con las risas que yo no podrá escuchar. Elena podrá vivir aquí el tiempo que desee, pero la casa debe ser de Carlos. Él sabrá honrar su historia y construir su futuro sobre estos cimientos.
Estas palabras confirmaron lo que siempre había sentido, que defender la casa no era solo una cuestión de propiedad, sino de honor a la memoria y los deseos de mi padre. Unos días después, recibimos una visita inesperada de Lucía. Estaba nerviosa, claramente incómoda, pero decidida. Había abandonado la casa de Roberto después de una fuerte discusión. Ha cambiado nos explicó mientras tomábamos café en la cocina. se ha vuelto amargado, obsesivo. Sigue hablando de esta casa, de cómo se la robaron, de que algún día la recuperará.
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