Tomar solo según las indicaciones. Riesgo grave de interacción.
Se me cortó la respiración.
"Sophie, cariño", pregunté con dulzura, "¿dónde encontraste esto?"
"¡En el bolsillo del suéter de la abuela!", dijo con orgullo, pensando que había hecho algo útil. "¡Lo estaba doblando como me enseñaste!"
Mi mente daba vueltas. Los suéteres viejos de Linda no se habían tocado en siglos; casi nunca lavaba la ropa que ya no usaba. ¿Había estado ese frasco escondido allí todo este tiempo? ¿Y por qué una receta que nunca habíamos visto, surtida justo antes del derrame cerebral que le cambió la vida?
En ese momento, la débil voz de Linda llamó desde su habitación.
"¿Claire? ¿Está todo bien?"
Rápidamente guardé el frasco en mi bolsillo para que Sophie no se preocupara.
"Sí, solo estoy lavando la ropa", respondí, intentando serenar mi tono. Pero por dentro, un pensamiento aterrador me oprimía las costillas:
¿Y si su derrame cerebral no fue solo mala suerte? ¿Y si se nos había pasado algo crucial durante todos estos años?
Cuando Mark llegó a casa, le enseñé el frasco. Su rostro se puso pálido al instante.
"Nunca había visto esto", susurró. "Este no es uno de sus medicamentos habituales".
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