Me sentí tranquila. Extrañamente tranquila. Como si por fin pudiera respirar.
Ese mismo día, cancelé la boda, bloqueé todas las cuentas.
Acceso a mis bienes y obtuve una orden de alejamiento. Semanas después, me enteré de que Carmen estaba siendo investigada por casos de fraude similares.
Conservé mi casa. Mi carrera. Y mi dignidad.
Reconstruirme emocionalmente no fue fácil. La confianza no se recupera de la noche a la mañana. Pero aprendí algo vital:
Escuchar tu intuición puede salvarte la vida.
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