¿Qué harías si recuperaras la audición en secreto y escucharas a tu prometida hablando pestes de ti? Gael Navarro, un poderoso empresario de Tijuana, vivió exactamente esta pesadilla cuando fingió seguir sordo para descubrir quién realmente lo amaba. Lo que escuchó de su prometida lo destrozó, pero lo que oyó de su humilde empleada doméstica cambió su vida para siempre. Suscríbete al canal para no perderte esta historia increíble. La lluvia golpeaba el parabrisas del Benley plateado mientras Gael Navarro regresaba de la gala benéfica más exclusiva de Tijuana.
A sus 35 años era dueño de una de las empresas constructoras más importantes de México y esa noche había cerrado el negocio de su vida. Las luces de la ciudad se difuminaban en la ventana mientras ajustaba el volumen de la radio, escuchando las noticias financieras que anunciaban el éxito de sus últimas inversiones. Su teléfono sonó mostrando el nombre de Marcela, su prometida, pero decidió no contestar. Quería llegar a casa y contarle en persona sobre el contrato millonario que acababa de firmar.
El semáforo cambió a verde y aceleró por la avenida principal, sin imaginar que esos serían los últimos sonidos que escucharía en mucho tiempo. De repente, las luces de un tráiler que se saltó el alto lo cegaron completamente. El impacto fue devastador. El mundo se volvió una mezcla de metal retorcido y cristales rotos. Lo último que recordó fue el sonido ensordecedor del choque antes de que todo se volviera negro. Tres días después, Gael despertó en el Hospital General de Tijuana, rodeado de máquinas y cables.
Su cabeza palpitaba con un dolor insoportable. Tenía el brazo izquierdo enyesado y múltiples vendajes cubrían su torso. Marcela estaba sentada junto a su cama con los ojos rojos de tanto llorar, sosteniéndole la mano mientras le hablaba. Gael podía ver sus labios moviéndose, pero no escuchaba absolutamente nada. Intentó hablar, pero las palabras salían distorsionadas de su boca como si fuera un extraño en su propio cuerpo. El pánico se apoderó de él cuando se dio cuenta de que el silencio no era temporal.
El Dr. Ramírez entró a la habitación con un semblante grave, moviendo los labios sin que Gael pudiera entender una sola palabra. Marcela se llevó las manos a la boca. claramente recibiendo noticias devastadoras. Gael sabía, sin necesidad de escuchar que su vida acababa de cambiar para siempre. La expresión del médico lo decía todo. Había perdido completamente la audición. Los días siguientes fueron una pesadilla de silencio y adaptación. Gael tuvo que aprender a comunicarse a través de gestos y escritura, sintiendo como si hubiera caído en un pozo profundo del cual no podía salir.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
