150,000. ¿Estás loco? Tu trabajo es optimizar recursos, no gastarlos. Mi trabajo es mantener estos hoteles funcionando eficientemente y eso no se logra con equipos rotos y empleados exhaustos. Si una lavadora industrial se descompone completamente, el reemplazo costará 300,000es. Si prevenimos ahora, ahorramos después.
Interesante lógica. ¿Y dónde se supone que saque esos 150,000? Del presupuesto de publicidad. Vi los números. Gastamos 200,000 mensuales en anuncios que generan solo un 3% de ocupación adicional. Mejor invertir ese dinero en mejorar la experiencia del huésped con servicio de calidad.
Mendoza lo observó en silencio durante varios segundos que parecieron eternos. Luego aplastó su puro en el cenicero de cristal. Tienes agallas, Santián. Te doy 100,000es ni un peso más. Y si no veo resultados en 3 meses, ese dinero sale de tu salario. ¿Entendido? ¿Entendido? Rodrigo salió de esa oficina sintiendo algo que no había experimentado en meses, un propósito.
No estaba construyendo su propio imperio, pero estaba haciendo algo que importaba. Estaba ayudando a gente que lo necesitaba. Esa noche llegó al departamento exhausto, adolorido, con la camisa empapada de sudor. Valeria lo esperaba con Sebastián dormido en sus brazos y comida caliente en la mesa. ¿Cómo te fue? Rodrigo se dejó caer en la silla, aceptando el plato de sopa de pollo que Valeria había preparado con lo poco que tenían.
fue revelador. Enfrenté a personas que sufrieron por mis decisiones. Discutí con Mendoza por presupuesto para los empleados. Me sentí útil por primera vez en mucho tiempo. Me alegra escuchar eso. Sonrió Valeria. ¿Y cómo está mi pequeño jefe? Preguntó refiriéndose a Sebastián. Estuvo perfecto.
Comió bien, durmió su siesta y hemos estado jugando toda la tarde. Es un bebé muy dulce. Rodrigo observó a su hijo dormido, tan pacífico en brazos de Valeria. Gracias por cuidarlo. Sé que no es fácil. Es lo más fácil del mundo. Los bebés son honestos, no pretenden ser lo que no son. Ojalá los adultos fuéramos así. Valeria, ¿puedo hacerte una pregunta personal? Adelante.
Dijiste que tú también lo perdiste todo una vez. ¿Qué pasó? Valeria respiró hondo, acunando a Sebastián con más fuerza. Mi esposo murió hace 3 años en un accidente de construcción. Teníamos 25 años. Acabábamos de casarnos. Él trabajaba 12 horas diarias para construir nuestra casa. Una viga mal instalada cayó sobre él. Lo siento mucho.
La constructora no nos dio indemnización. Dijeron que fue negligencia de Javier, mi esposo, aunque todos los compañeros testificaron que la obra no cumplía normas de seguridad. Perdí a mi esposo, perdí nuestros ahorros en abogados. Perdí la casita que estábamos pagando porque no pude seguir con los créditos.
¿Y cómo saliste adelante? Una vecina, doña Socorro, me ofreció quedarme en un cuarto de su casa sin pagar renta hasta que me recuperara. me consiguió trabajo en limpieza de hoteles. Me enseñó que la vida te tumba, pero solo tú decides si te quedas en el suelo o te levantas. Por eso, cuando te vi caer, supe que tenía que hacer lo mismo que doña Socorro hizo por mí.
Rodrigo sintió lágrimas quemando sus ojos. Yo despedí gente como tu esposo sin pestañear. Nunca me importó si tenían familias, sueños, problemas. Solo veía números. Pero ahora ves personas, eso es lo que importa, no quien fuiste, sino quien decides ser de ahora en adelante.
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