MILLONARIO PIERDE TODO! SÓLO LA EMPLEADA TUVO EL VALOR DE ALIMENTAR A SU BEBÉ

Nos abandonaste en el peor momento. Me salvé. Hay una diferencia. Tomé las joyas, vendí algunas propiedades que teníamos a mi nombre y me fui antes de que tus acreedores lo tomaran todo. Conocí a Gonzalo en Barcelona, un hombre de verdad, con dinero real y estabilidad, no un fracasado que perdió todo por confiar en el socio equivocado.

Rodrigo sintió la furia recorrer sus venas. Entonces, ¿por qué regresaste? por papeleo. Necesito el divorcio. Gonzalo quiere casarse y yo también. Mis abogados contactarán a los tuyos. Oh, espera. Ya no tienes abogados privados, ¿verdad? Su sonrisa fue cruel. Bueno, entonces te enviarán los papeles donde sea que estés viviendo ahora. Firma y déjame seguir con mi vida.

Y Sebastián, ni siquiera quieres conocer a tu hijo. Ese niño no significa nada para mí. Nunca lo hizo. Puedes quedártelo, criarlo como quieras. Renunciaré a todos mis derechos maternales. De hecho, es mejor así. Gonzalo no quiere complicaciones de relaciones pasadas. Rodrigo la observó como si la viera por primera vez.

Esta mujer fría y calculadora, ¿cómo no había visto su verdadera naturaleza antes? Porque estaba cegado por su belleza, por su estatus social, por lo que representaba para su imagen de empresario exitoso. ¿Sabes qué, Isabela? Tienes razón. Ese niño no te merece como madre. Sebastián es mil veces mejor sin ti. Qué romántico. ¿Ya encontraste reemplazo? ¿Seguro alguna empleadita desesperada que cree que puede salvarte? La mención velada a Valeria hizo que Rodrigo se pusiera de pie bruscamente.

No vuelvas a hablar así y sí firmaré los papeles del divorcio. De hecho, no puedo esperar a borrarte completamente de nuestras vidas. Perfecto. Me alegra que estemos de acuerdo. Isabela se levantó alisando su vestido. Fue un placer verte, Rodrigo. O debería decir, fue un placer confirmar que tomé la decisión correcta al dejarte.

Salió del café con la cabeza en alto, dejando a Rodrigo temblando de rabia y extrañamente de alivio, porque en ese encuentro había obtenido algo más valioso que explicaciones. Había obtenido cierre. Esa noche, desde su hotel económico en la Ciudad de México, llamó a Valeria. ¿Cómo estuvo?, preguntó ella con preocupación evidente. Horrible y liberador a la vez. La encontré. Estuvo en España todo este tiempo con otro hombre.

Quiere el divorcio y renunciará a sus derechos sobre Sebastián. ¿Cómo se siente? Como si me hubieran quitado un peso enorme de los hombros. Esa mujer no es quien yo creía que era. Nunca lo fue. Y me doy cuenta de que de que lo nuestro nunca fue real. Era una ilusión, una transacción social disfrazada de matrimonio. Lo siento mucho. No lo sientas.

Gracias a eso tengo a Sebastián y tengo personas reales en mi vida ahora. personas que me valoran por quién soy, no por lo que tengo. Hubo un silencio cargado de significado. Valeria, cuando regrese mañana hay algo importante que necesito decirte. Dígame ahora. No, debe ser en persona, pero quiero que sepas que estos últimos meses han sido los más significativos de mi vida, no por los logros profesionales, sino porque finalmente entendí lo que realmente importa.

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