El sonido de la seda rasgándose fue lo único que se escuchó en el salón principal de la mansión Villareal. No fue un sonido suave, fue un grito de tela que marcó el final de mi dignidad. Sentí el aire frío de la noche golpear mi piel desnuda. Mis brazos cruzados sobre mi pecho intentaban inútilmente cubrir lo que mi suegra, doña Bernarda y mi cuñada Sofía, acababan de exponer ante 50 invitados de la alta sociedad.

“¡Mírenla!”, gritó Bernarda, sosteniendo los restos de mi vestido color esmeralda como si fuera un trofeo de guerra. Miren a la ladrona. Así es como esconden las joyas las muertas de hambre entre la ropa interior. Yo estaba temblando, no solo por el frío, sino por el sock. Estaba parada en el centro del salón, en ropa interior, humillada, con las lágrimas corriendo por mi rostro, mientras las risas y los murmullos de la élite me rodeaban como buitres. Busqué con la mirada a mi esposo Roberto, el hombre que me había prometido protegerme, el hombre por el que había dejado mi vida tranquila en el campo para venir a esta ciudad de lobos.

Roberto estaba junto a la chimenea con una copa de whisky en la mano. No me miraba. Miraba al suelo, avergonzado, no de lo que me estaban haciendo, sino de mí, de que su esposa pobre hubiera sido acusada de robar el collar de diamantes de su madre. Roberto, supliqué, mi voz quebrada. Por favor, ayúdame. Yo no robé nada. Ellas me lo pusieron. Cállate, me gritó Sofía, mi cuñada, dándome un empujón que me hizo caer de rodillas sobre la alfombra persa.

Vimos como lo guardabas. Eres una vergüenza para esta familia. Roberto, dile algo. Dile que se largue. Roberto levantó la vista. Sus ojos, antes llenos de amor, ahora estaban vacíos. ¡Vete, Elena”, murmuró. “Vete antes de que llamemos a la policía.” “¿Me das asco, “¿Qué me vaya?”, pregunté mirando mi estado. Estaba semidesnuda. “Así, así es como viniste al mundo y así es como te irás de esta casa.” Intervino Bernarda con una sonrisa malévola. “Sin nada, porque eso eres nada.” Una campina que pensó que podía mezclarse con la realeza.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.