“NECESITO COMPAÑÍA PARA UNA FIESTA, ¿VIENES CONMIGO?” LE DIJO LA CEO AL CONSERJE. LO QUE ÉL HIZO…

que empezó con la conversación más desesperada de mi vida y se convirtió en la mejor decisión que he tomado. Para mí también, aunque significó perder tu trabajo de conserge, Diego Río, especialmente porque significó perder mi trabajo de conserge. Esa noche, mientras planificaban no solo su boda, sino también la expansión internacional de Mentec, ambos entendieron que habían encontrado algo raro en sus vidas de refugiados e inmigrantes. la certeza de que el futuro, aunque incierto, sería construido juntos y eso hacía que cualquier desafío se sintiera manejeable.

Dos, doos años después, el apartamento en la colonia Roma Norte era considerablemente más grande que cualquiera de los lugares donde Diego y Luna habían vivido desde su llegada a México. Las cajas de mudanza estaban apiladas en la sala, algunas marcadas Diego y Alejandra, otras Luna, medicina, y unas pocas con mentete, oficina en casa. Diego estaba en la cocina preparando el desayuno dominical. que se había convertido en tradición. Arepas venezolanas rellenas con guiso colombiano, café mexicano y jugo de naranja fresco.

Era su forma particular de honrar los tres países que habían moldeado su nueva vida. ¿Ya despertó la doctora?, preguntó Alejandra, apareciendo en la cocina con su cabello recogido en una coleta despeinada y una camiseta de la UNAM que había adoptado como pijama. Hace una hora está terminando de empacar sus libros de internado. Luna había sido aceptada para su residencia médica en el Hospital General, especializándose en inmunología. Su propia experiencia con enfermedad autoinmune había inspirado su elección de especialidad y sus profesores consideraban que tenía potencial excepcional.

Nerviosa por mudarse sola, más bien emocionada. dice que ya era hora de que los recién casados tuvieran privacidad completa. Alejandra rió mientras servía el café. Tiene razón, aunque la voy a extrañar, yo también, pero se mudará solo a 20 minutos de aquí. Y considerando que planea vivir en el hospital durante los próximos 4 años, probablemente la veremos más ahora que cuando vivía con nosotros. El matrimonio civil había sido simple. Una ceremonia pequeña en el registro civil con Luna como testigo, Patricia Guzmán como madrina de honor y una celebración posterior en un restaurante en Coyoacán.

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