“NECESITO COMPAÑÍA PARA UNA FIESTA, ¿VIENES CONMIGO?” LE DIJO LA CEO AL CONSERJE. LO QUE ÉL HIZO…

Roberto, ¿esto es necesario? Patricia Guzmán está considerando retirar su oferta de inversión, los 5 millones de dólares que necesitamos para la expansión. Todo porque decidiste jugar a Senicienta. No fue así. Entonces, ¿cómo fue? ¿Te enamoraste de él? ¿Es eso? La pregunta resonó en la sala vacía. Alejandra se dio cuenta de que no tenía una respuesta clara. Fue un error de juicio”, murmuró finalmente. “Un error que puede costarnos la empresa.” Mientras tanto, Diego recibía su propio despertar cruel.

El supervisor de la empresa de limpieza lo llamó a su oficina. “Ramírez, tenemos un problema.” ¿Qué tipo de problema? El tipo que involucra fotografías tuyas en traje de gala acompañando al aseo del edificio que limpias. Diego sintió que el mundo se detenía. ¿Cómo obtuvieron esas fotos? Las redes sociales son poderosas, amigo. Alguien te reconoció y decidió compartir la ironía. El conserje que se hace pasar por empresario le mostró su teléfono. Las imágenes de la cena estaban circulando en grupos de Facebook y WhatsApp con comentarios burlones.

Tu contrato especifica que no puedes tener conflictos de interés con los inquilinos del edificio. Esto se ve como un conflicto de interés muy grande. Puedo explicar. No necesitas explicar nada, solo necesitas decidir si quieres mantener tu trabajo o seguir jugando a ser lo que no eres. Diego salió de esa oficina sintiéndose más humillado que en cualquier momento de los últimos 4 años. Esa noche Luna lo encontró sentado en la mesa de la cocina, todavía usando su uniforme de trabajo, con la mirada perdida.

Papá, ¿qué pasó? Me descubrieron. Luna se sentó frente a él esperando. Las fotos de la cena están circulando. Roberto, el socio de Alejandra, investigó mi pasado. Ahora todos saben que el acompañante de la SEO era el conserje del edificio. ¿Y qué importa? Importa porque Alejandra puede perder su inversión. Importa porque mi supervisor me amenazó con despedirme. Importa porque me sentí como alguien importante durante unas horas. Y ahora la caída duele más que nunca. Luna estudió el rostro de su padre.

Había visto esa expresión solo una vez antes, la noche que decidieron huir de Colombia. ¿Qué vas a hacer? Lo que debía haber hecho desde el principio. Mantener mi lugar. Tu lugar. Soy un conserje Luna, un refugiado que limpia pisos para sobrevivir. Pretender otra cosa solo trae problemas. Papá, ¿me permites decirte algo? Diego asintió. La noche de la cena no dejaste de sonreír. Por primera vez en 4 años parecías tú, el papá que recuerdo de Bogotá, el profesor que me ayudaba con matemáticas, el hombre que podía explicar cualquier cosa.

Eso fue una fantasía. ¿Por qué tiene que ser fantasía? ¿Por qué no puede ser posible? Antes de que Diego pudiera responder, su teléfono sonó. Era un número desconocido. Diego Ramírez. Sí, habla Carmen Mendoza, asistente de Patricia Guzmán. La señora Guzmán quiere reunirse con usted mañana a las 10 de la mañana. Diego se quedó paralizado. ¿Está segura? Después de después de lo que pasó. Está completamente segura. ¿Puede asistir? Sí, puedo asistir. Cuando colgó, Luna lo miraba con una mezcla de esperanza y curiosidad.

¿Qué fue eso? No lo sé, pero creo que estoy a punto de averiguarlo. Al día siguiente, Diego llegó a las oficinas de Patricia en Santa Fe, vistiéndose con la única ropa semiformal que tenía, pantalones de vestir y una camisa que había comprado para entrevistas de trabajo años atrás. Patricia lo recibió en su oficina privada, una sala con vista panorámica de la ciudad. Diego, gracias por venir. Imagino que la semana ha sido complicada. Eso es quedarse corto. He estado en esta industria durante 20 años.

He visto todo tipo de situaciones, pero pocas tan interesantes como la tuya. Diego esperó sin saber qué decir. Ayer hablé con un colega en Bogotá que conoce tu trabajo académico. Doctor Carlos Mendizábal, ¿lo recuerdas? Diego se enderezó. Carlos había sido su mentor en la universidad. Por supuesto, me dijo que eres uno de los mejores especialistas en infraestructura de telecomunicaciones que ha conocido. También me contó por qué tuviste que dejar Colombia. Señora Guzmán, Diego, no necesitas explicarme nada.

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