No estaba espiando. Estaba escuchando como el Dr. Ibáñez le daba a su hijo una sentencia de muerte de seis meses para robarle su dinero. Julián cayó el resto de la escalera, su rostro una máscara de furia. Se ha vuelto loco. Está despedida. Año. Gritó hacia el pasillo. Año, acompaña a la señorita Giner la salida. No me iré”, gritó el y su voz resonó en el mármol. “Puede echarme si quiere, pero primero tendrá que escucharme o prefiere seguir viviendo en la mentira que casi mata a su hijo”. Julián se detuvo.
Anco, pero la intensidad de lo paralizó. “¿Usted cree que su hijo está enfermo?”, Continuó Elara más rápido. Cree que tiene una cardiopatía y una inmunodeficiencia, pero yo le digo que Bruno es un niño sano y tengo las pruebas. Sacó de su bolsillo la bolsita de tela que había guardado. Esto esto estaba cocido dentro de las almohadas especiales del doctor Iváñez. Huélelo. Es un sedante. Loraceepam en polvo. Ha estado drogando a su hijo cada noche durante 3 años.
lanzó la bolsita sobre la mesa de Caoba. Julián la miró como si fuera una serpiente. Y esto dijo ella, sacando la lista de medicamentos. Es el cóctel de veneno que le da todos los días. Le está dando un inmunosupresor y un antiticótico. Los síntomas de Bruno no son de una enfermedad. Son los efectos secundarios de las drogas que usted le paga a ese hombre para que le dé. El mundo de Julián se tambaleaba. Quería negarlo, pero la convicción de Elara era aterradora.
Señor, al coser dijo Elara, su voz suavizándose por primera vez. Yo también perdí a un hermano. Sé lo que es la culpa. Sé que usted se siente responsable por la muerte de su esposa en el parto y el Dr. Ibáñez lo sabe. Ha estado usando su dolor y su culpa como un arma para aislarlo, para controlarlo y para robarle. Usted no tiene la culpa de nada y su hijo, su hijo no se está muriendo. Esa fue la frase que lo rompió.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
