¡NO ATENDEMOS MENDIGAS AQUÍ! NIÑA SIN HOGAR LLORABA PIDIENDO AYUDA, HASTA QUE EL MILLONARIO…

—Señor, tranquilícese —dijo el enfermero—. Tiene que pasar por admisión. No podemos atender sin registro.

Artur se detuvo lo justo para que todos vieran lo que llevaba en brazos.

—Esta niña está inconsciente —respondió—. No necesita un formulario. Necesita un médico. Ahora.

Cíntia lo alcanzó, roja de rabia.

—¿Y quién va a pagar? —escupió—. Esto no es caridad. Se necesita garantía. Un depósito. Un… capital inicial.

Esa palabra, “capital”, sonó obscena en el pasillo. Artur sintió una pena repentina por aquella mujer: estaba tan encadenada a la idea de estatus que ya no distinguía una vida de una factura.

—Yo pagaré —dijo, firme—. Todo.

Cíntia soltó una risa corta, despreciativa, mirándolo de arriba abajo como se mira a alguien que no pertenece.

—¿Usted? ¿Sabe cuánto cuesta una noche en la UCI? Necesitamos tarjeta, documentos, comprobante…

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.