“No me lastimes, estoy herida” suplicó la millonaria… y la reacción del padre soltero la dejó…

Por favor, no yo las últimas veces. No puedo caminar”, suplicó Laío. Entonces el padre soltero cambió todo. “Por favor, no me las veces. No puedo caminar. Ya me quitaron todo.” La voz de Valentina se quebró mientras arrastraba su cuerpo contra la pared de ladrillo, sus manos temblando al intentar protegerse de la figura que se acercaba en la lluvia “Señora, cálmese. No voy a hacerle daño. " Diego levantó ambas manos deteniéndose a 2 metros de distancia. La mujer frente a él lucía aterrorizada, su traje ejecutivo empapado y sucio, un tacón roto colgando de su pie.

No, no puedo ver. Valentina parpadeó frenéticamente, la lluvia mezclándose con sus lágrimas. Me quitaron las lentes. Por favor, papá, está llorando. La voz de Sofía atravesó el sonido de la tormenta desde la entrada del callejón. Quédate ahí, mi amor. Llama al 911. Valentina se encogió más al escuchar la palabra policía. Su tobillo palpitaba con un dolor que la mareaba. 30 minutos antes era Valentina Herrera, directora ejecutiva de farmacéutica azteca. Ahora era solo una mujer rota en un callejón rogando piedad a un desconocido.

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