“No me lastimes, estoy herida” suplicó la millonaria… y la reacción del padre soltero la dejó…

Te arrepentirás. Lo único que lamento es el tiempo perdido contigo. Rodrigo se acercó amenazante. Diego se interpuso. La señora pidió que se retirara. ¿Me vas a sacar, guardita? No. Usted va a salir como el caballero que pretende ser. Se miraron David y Goliat en trajes. Rodrigo retrocedió. Esto no termina aquí. Sí termina. Sofía apareció en la puerta en silla de ruedas empujada por Laura. ¿Qué haces aquí? Valentina corrió hacia ella. Laura me trajo. Dijo que era importante.

¿Trajiste a una niña enferma? Diego confrontó a Laura. Ella insistió. Dijo que tenía algo importante que decir. ¿Qué cosa, princesa? Sofía miró a Rodrigo. Usted es el hombre malo de las fotos. Perdón. El que hace triste a una tía. Vale, el que la obligó a dejarnos. Niña, no sabes de qué hablas. Sé que es malo. Se le nota en los ojos, como al señor que me quitaba el almuerzo hasta que papá habló con él. Esto es ridículo. ¿Sabes qué, Sofía?

Continuó. Mi mamá decía que la gente mala siempre pierde al final. Tu mamá está muerta. El silencio fue total. Diego se movió, pero Valentina lo detuvo. Si. Sofía dijo con dignidad sorprendente, “Pero me enseñó a reconocer a los buenos y usted no es bueno”. Suficiente, Manuel intervino. "Señor Salinas, su comportamiento es inaceptable. Mi comportamiento. Hay una mocosa en la sala de juntas. Hay una niña valiente diciendo verdades". Manuel se acercó a Sofía. “¿Cómo te llamas?” “Sofía Morales.

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