Mi papá trabaja aquí. Mi tía Valefa. ¿Tu tía? No de sangre, del corazón. Manuel irritante. Señor Salinas, moción para comprar sus acciones. ¿Qué? La empresa comprará su 20%. Precio de mercado más 10% por salida inmediata. No pueden. Votemos. Manuel alzó la mano. Uno por uno. Todos alzaron la mano. Menos Rodrigo. Mayoría. Señor Salinas, tiene 48 horas para transferir las acciones. Valentina, diles, diles que me amas. Amé a alguien que no existía, el hombre real. Ese nunca lo amé.
Te di todo. Me diste migajas de afecto cuando convenía. Diego me da el mundo con una taza de café horrible. Te arrepentirás. El único arrepentimiento es haber perdido tanto tiempo. Rodrigo salió. El portazo resonó. Bien, Manuel dijo, "Señora Herrera, señor Morales, tienen tres meses para demostrar que esto funciona. Funcionará, aseguró Diego. Más les vale. Ahora, ¿alguien puede explicarme por qué hay una niña en silla de ruedas en mi sala de juntas?" “Porque es mi hija, Diego”, dijo con orgullo.
"¿Y dónde voy yo? Va ella. ¿Y dónde va usted?" Diego miró a Valentina donde ella me necesita. “¿Qué cursi?” Manuel puso los ojos en blanco. Largo todos. Tengo una huelga que acabar con su plan. Morales. Salieron juntos. Familia. Papá va a trabajar aquí. Si quiere. ¿Quieres? –Preguntó Sofía a Diego. Quiero estar donde están ustedes. Ustedes. Sofía irritada. Somos unos ustedes. Los mejores ustedes del mundo. Valentina la abrazó. Laura se acercó. Señora, los de Catepec al teléfono oyeron la propuesta.
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