Lo sé, susurró Teresa su corazón latiendo fuerte. Quiero que seas parte de esta familia oficialmente. Quiero construir un futuro contigo. No solo visitas cada dos semanas, sino una vida compartida. ¿Te casarías conmigo? La respuesta de Teresa vino entre lágrimas de felicidad. Sí, mil veces sí. Lucía, que había estado escuchando desde la escalera, bajó corriendo y se unió al abrazo. Esta familia de dos que había acogido a una extraña en Nochebuena, se había convertido en una familia de tres, unida no por sangre, sino por elección, respeto y amor genuino.
La boda fue simple, pero perfecta, celebrada en el pueblo con toda la comunidad presente. Dolores del Café lloró durante toda la ceremonia. La señora Rosa, que seguía viviendo en su pequeña casa, declaró que era el evento más hermoso que había presenciado en años. Y mientras Teresa bailaba con Ramón en su recepción, rodeada de estas personas que se habían convertido en su familia extendida, pensó en aquel vehículo averiado en la carretera oscura, en cómo una falla mecánica había sido en realidad el universo obligándola a detenerse, a ver, a reconocer que había estado buscando todo en los lugares equivocados.
Había estado buscando éxito cuando necesitaba significado. Había estado buscando movimiento cuando necesitaba raíces. Había estado buscando independencia cuando necesitaba conexión. ¿En qué piensas? Preguntó Ramón notando su expresión pensativa, en que a veces los mejores regalos vienen envueltos en los problemas más inesperados. Mi vehículo se averió exactamente donde necesitaba averiarse. Me encontró exactamente quien necesitaba encontrarme. Yo también pienso en eso admitió Ramón. Pienso en todas las veces que pasé por esa carretera, en cómo esa noche específica, a esa hora específica, todo se alineó perfectamente.
¿Crees en el destino? preguntó Teresa. Creo en las oportunidades y creo que tuvimos la sabiduría de reconocer una cuando se presentó. tenía razón, porque al final no había sido solo el destino lo que había creado su historia de amor. Había sido su disposición a estar abiertos, a ser vulnerables, a arriesgarse en algo incierto, pero prometedor. Había sido la valentía de Teresa para admitir que su vida necesitaba cambiar. Había sido la generosidad de Ramón al abrir su hogar a una extraña.
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