Parte 2 — El Jardín de Jacarandás

—Mi hija decía que yo estorbaba. Que mi pensión era poca.

—Usted no estorba —respondió Carmen, sirviéndole café—. Usted es humana. Y eso basta.

Mientras conversaban, percibió algo en los ojos de Helena: el mismo dolor antiguo que ella un día había cargado.

Meses después, durante una tarde de primavera, el Hogar Jacarandá recibió una visita inesperada. Un periodista local había oído hablar del refugio y quiso hacer un reportaje.

Carmen, reacia, aceptó.

—Si nuestra historia puede inspirar a alguien a no rendirse, ya vale la pena.

El reportaje salió el domingo. El titular decía: “Mujer pierde todo por culpa de su hijo y transforma el dolor en refugio para otras víctimas”.

La noticia se difundió. Empezaron a llegar donaciones, se ofrecieron voluntarios. El ayuntamiento cedió fondos para ampliar el espacio. Y, por primera vez, Carmen percibió que el sufrimiento que la había destruido ahora servía de cimiento para levantar otras vidas.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.