Por qué algunas personas mayores decaen tras mudarse a residencias de ancianos

Aislamiento social a pesar de estar rodeado de otras personas
Aunque las residencias de ancianos están llenas de gente, muchos residentes aún se sienten profundamente solos. Las interacciones sociales pueden parecer forzadas o superficiales, y puede ser difícil forjar amistades debido al deterioro cognitivo, la pérdida auditiva o las diferencias de origen. Cuando faltan conexiones sociales significativas, las personas mayores pueden retraerse, hablar menos y mostrar menos interés en las actividades cotidianas, signos que a menudo se confunden con el "envejecimiento normal".

Reducción de la actividad física
En algunas residencias de ancianos, las preocupaciones por la seguridad provocan una limitación del movimiento físico. Se puede animar a las personas mayores a sentarse en lugar de caminar, o a usar sillas de ruedas incluso cuando tienen mayor movilidad. La reducción del movimiento puede provocar rápidamente debilidad muscular, problemas de equilibrio y un mayor riesgo de caídas. El deterioro físico suele acelerarse cuando disminuyen los niveles de actividad, creando un ciclo difícil de revertir.

Sobremedicación y cambios médicos
Las rutinas de medicación también pueden cambiar después de ingresar a una residencia de ancianos. A algunas personas mayores se les recetan medicamentos adicionales para controlar el sueño, la ansiedad o el comportamiento. Si bien estos medicamentos pueden ser útiles, también pueden causar efectos secundarios como confusión, fatiga o pérdida de apetito. Sin un seguimiento cuidadoso, la sobremedicación puede afectar significativamente la función cognitiva y física.

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