La segunda fue cuando me di cuenta de que Lucas no era mi hijo de sangre.
Pero es mío.
Mi corazón lo sabía.
Clímax
Le escribí una carta a Caleb.
No para justificarme.
Para decir la verdad.
"Creíste la mentira porque te mostraron un papel.
Pero el papel no sabe cómo se ríe, cómo te llama 'papá', cómo le encanta ver el atardecer.
El ADN no sabe cómo vivimos, qué experimentamos.
No te engañé. Simplemente perdí un hijo sin saberlo.
Y luego encontré otro, y lo amé como si lo hubiera parido yo misma.
Si aún eres capaz de sentir, ven.
No a mí, a él. Al niño que espera a su padre."
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