Quédate callado… le dice la empleada al millonario… y su actitud lo cambia todo…

Una noche, dos años después del nacimiento de Jimena, Alejandro y Elena estaban en la habitación acostando a su hija cuando ella preguntó, “Alejandro, ¿te arrepientes de algo? ¿Por qué preguntas eso?” “Solo curiosidad.” Alejandro pensó en la pregunta. “Me arrepiento de haber tardado tanto en encontrarte. Me arrepiento de casi haber perdido a Sofía por orgullo. Me arrepiento de no haber valorado las cosas correctas antes. ¿Y de qué no te arrepientes? No me arrepiento de haberte contratado. No me arrepiento de haber ayudado a Diego.

No me arrepiento de haberme enamorado de ti, aún sabiendo que sería complicado. ¿Por qué no te arrepientes? Porque fue la mejor decisión de mi vida. Alejandro abrazó a Elena mientras observaban a Jimena a dormir. Elena, ¿recuerdas el día que me mandaste callar? Lo recuerdo. Ese fue el día que mi vida cambió para siempre. La mía también. Si pudieras volver en el tiempo, ¿harías todo igual? Elena sonríó. Haría todo igual, incluso la parte de ponerte la mano en la boca para que te callaras.

¿Por qué? Porque fue el primer momento en que sentí que podía cuidar de ti en lugar de solo trabajar para ti. Alejandro besó la frente de Elena. Te amo, mi vida. También te amo. 5 años después del famoso día del silencio, la familia Mendoza Castillo se reunía para celebrar el quinto cumpleaños de Mateo. La mansión estaba decorada con globos de colores y había niños corriendo por todas partes. Alejandro observaba la escena con profunda satisfacción. Sofía, ahora una artista respetada, conversaba con otros padres.

Diego, ascendido a gerente de la fábrica, jugaba con sus sobrinos. Elena, graduada en administración y ahora socia de Alejandro en algunos negocios, organizaba las actividades de los niños. Jimena, a los 3 años era una niña inteligente y cariñosa que robaba el corazón de todos. Mateo, a los cinco era un niño alegre que llamaba a Alejandro abuelito Beto y a Elena tía Cami. ¿En qué estás pensando? Elena preguntó acercándose a Alejandro. Estoy pensando en cómo la vida puede cambiar de forma increíble.

Para mejor, para mucho mejor. Alejandro abrazó a su esposa observando la fiesta que se desarrollaba a su alrededor. Elena, gracias. ¿Por qué? Por haberme salvado aquel día. Por haberme enseñado lo que es el amor verdadero. Por haber traído a tu familia dentro de mi vida, por haberme dado a Jimena. por haberme convertido en un hombre mejor. Alejandro, tú también me salvaste. Me diste una familia, un hogar, una educación, una vida que nunca soñé tener. Nos salvamos mutuamente.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.