Estoy embarazada de nuevo. Alejandro gritó de alegría, despertando probablemente a toda la vecindad, y abrazó a Elena como si nunca quisiera soltarla. En serio, ¿vamos a tener otro bebé? Vamos, Jimena. va a tener un hermanito o una hermanita. Elena, te amo tanto que a veces creo que mi corazón no cabe en el pecho. Yo también te amo, Alejandro, para siempre. Alejandro miró hacia la mansión donde su familia dormía. Sofía con Mateo, Jimena en su cuna y ahora un bebé más en camino.
Pensó en Diego en su propia casa con Adriana, construyendo su familia. pensó en todo lo que había sucedido desde aquel día en que Elena le mandó callar. Elena, sí, gracias por haber cambiado toda mi vida con una sola frase. ¿Qué frase? Cállate, por el amor de Dios. Esa frase nos salvó a los dos. Nos salvó y me enseñó que a veces las mejores cosas de la vida llegan cuando menos las esperamos, de las personas en las que menos pensamos y de las maneras más inesperadas.
Alejandro besó a Elena una última vez antes de entrar a la casa donde su familia los esperaba, sabiendo que había encontrado algo que buscaba toda la vida sin saberlo. Un amor verdadero, una familia real y la felicidad genuina que viene de compartir la vida con personas que realmente importan.
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