¿Qué pasó? ¿Dónde está el dinero que yo mando? Ella respiró hondo, se limpió las lágrimas con el delantal y finalmente habló con una voz quebrada llena de vergüenza. Se fue el dinero. Se fue. ¿A dónde se fue? Ella me miró. Y en sus ojos vi algo que nunca había visto antes. Culpa. Culpa profunda, dolorosa. Tu hermano susurró ángel. Él él tiene problemas. Sentí que el piso se movía debajo de mí. ¿Qué clase de problemas? Juega, apuesta, debe dinero.
Mucho dinero. No podía creerlo. No quería creerlo. ¿Y tú qué hiciste? Yo traté de ayudarlo. Pagué sus deudas. una vez, dos veces, tres veces, pero él no paraba y los cobradores venían, amenazaban, decían que le iban a hacer daño si no pagaba y el dinero que yo mandaba. Ella agachó la cabeza, se fue en eso, en pagar sus deudas y cuando ya no alcanzaba, pedí prestado. Vendí los muebles, hipotequé la casa. El mundo se detuvo. Todo lo que yo había trabajado, todo lo que yo había sacrificado.
17 años de mi vida, 17 años limpiando casas, 17 años sin tener nada para mí, 17 años mandando cada centavo. Para esto, ¿por qué no me dijiste? Le pregunté. Mi voz salió como un grito ahogado. ¿Por qué me mentiste todos estos meses? Porque no quería que te preocuparas. Soyzó. Porque pensé que iba a poder arreglarlo. ¿Por qué? Porque tenía vergüenza, hija. Vergüenza. Repetí. Vergüenza de qué? De decirme que mi hermano estaba destruyendo todo. De avisarme que estaban a punto de quitarnos la casa.
Ella lloraba. Yo también estaba llorando, pero mis lágrimas no eran de tristeza, eran de rabia, de traición, de dolor tan profundo que no sabía cómo manejarlo. Me levanté, caminé por la sala, miré las paredes vacías, el piso sucio, los espacios donde antes había muebles, todo lo que yo había construido, todo lo que yo había dado, se había ido, destruido por mentiras, por secretos, por una decisión que mi mamá tomó sin consultarme. ¿Dónde está Ángel?, pregunté. Mi mamá no contestó.
¿Dónde está? grité. No sé, dijo entre soyosos. Se fue cuando supo que venías. No ha regresado. Por supuesto, por supuesto que se fue, porque Ángel siempre había sido así, irresponsable, egoísta y mi mamá siempre lo había protegido. Siempre. Yo me quedé ahí parada en medio de la sala vacía, sintiendo cómo se rompía todo dentro de mí. Había regresado a casa pensando que iba a encontrar un hogar, pero lo que encontré fue una mentira que me costó 17 años de vida.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
