Si estás leyendo esto y has experimentado la traición, no para alimentar la curiosidad morbosa, sino porque buscas fuerza, quiero decirte algo: examina la situación, hazte preguntas, no te menosprecies. No eres "dramático" por exigir respeto. No eres débil por pedir ayuda.
Ese día entré a una boda con los papeles en la mano, pero salí con algo más valioso: la certeza de que puedo proteger mi vida y la de mi hijo.
Ahora les pregunto a ustedes, que han leído hasta aquí:
¿Creen que hice lo correcto al enfrentarlo todo públicamente?
¿Qué habrían hecho ustedes en mi lugar?
Si esta historia les conmovió, compártanla, comenten su opinión y díganme si alguna vez han tenido que levantarse cuando alguien apostó que no lo harían.
Porque a veces, decir la verdad también es una forma de empezar de nuevo.
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