Sofía lloró en su propia boda tras casarse con un hombre mayor y rico para salvar a su familia. En su noche de bodas, él fue al baño... y al salir, Sofía casi se desmaya.

Aceptó. Con una condición: respeto mutuo y honestidad.

Durante la ceremonia, Don Esteban se mantuvo tranquilo y educado, sin intentar tocarla más de lo necesario. Pero eso no alivió la sensación de estar firmando un contrato emocionalmente devastador.

Esa noche, al llegar a la suite del hotel donde pasarían su primera noche como matrimonio, Sofía sintió un nudo en la garganta que le dificultaba la respiración. Él se dio cuenta.

“No te preocupes”, dijo con calma. “No voy a obligarte a nada. Podemos tomar esto a tu propio ritmo”.

Ella asintió, sin saber si sentir alivio o desconfianza. Don Esteban entró al baño a cambiarse, dejándola sola con el silencio y sus pensamientos turbulentos. Sofía se acercó a la ventana, intentando asimilar la magnitud de lo que acababa de hacer.

La puerta del baño se abrió.

Sofía se giró… y casi se desmaya.

Don Esteban era diferente. No por su ropa, sino por su expresión. Algo en su rostro, antes impenetrable, había cambiado drásticamente. Ya no era el hombre frío y calculador que había conocido durante semanas.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.