Sofía lloró en su propia boda tras casarse con un hombre mayor y rico para salvar a su familia. En su noche de bodas, él fue al baño... y al salir, Sofía casi se desmaya.

“Gracias, Sofía. No sabes lo que significa oír esto”.

Hubo un largo silencio. No incómodo, pero lleno de cosas que empezaban a encajar.

Con el tiempo, Sofía empezó a notar algo más: Esteban siempre la escuchaba, la hacía sentir segura, apoyaba cada proyecto que proponía y, poco a poco, empezó a mostrar un sutil sentido del humor que la hacía sonreír cuando menos lo esperaba.

Una tarde, tras regresar de una reunión con el banco donde confirmaron que la deuda familiar estaba completamente saldada, Sofía llegó a casa emocionada.

Esteban la recibió en la entrada.

“¿Buenas noticias?”, preguntó.

Ella asintió.

“Todo está arreglado. Mi familia está a salvo”.

Él sonrió, aliviado.

“Soy más feliz de lo que te imaginas”.

Sofía lo abrazó impulsivamente.

Fue un abrazo breve… pero ninguno quería soltarse.

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