Ni una sola.
CONCLUSIÓN
Esa noche, por primera vez, comprendí que el pasado no es una sombra.
Una sombra desaparece cuando aparece la luz.
Pero el pasado no.
Espera hasta que creas haber ganado,
hasta que empieces a vivir en paz,
hasta que dejes de temer a la oscuridad.
Y entonces regresa.
Con una sonrisa.
Con poder.
Con derechos que nunca tuvo.
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