Evan no regresó por sus hijos.
No para redimirse.
Regresó por mí.
Por poder.
Por control.
Y usó a mis hijos como herramientas.
Pero sabía una cosa:
Podía quebrarme de nuevo, y él ganaría.
O me levantaría, aunque doliera.
Porque soy madre.
Y una madre no pertenece al pasado.
Una madre pertenece al futuro de sus hijos.
Y estaba lista para llegar hasta el final.
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