Ella tenía el don de hacer que las personas se sintieran especiales y amadas. Después del desayuno, Alejandro recibió una llamada de trabajo. Era sobre un nuevo proyecto de construcción que podría ser muy lucrativo, pero requeriría que viajara por varias semanas. Valeria, necesito salir unas horas para resolver unas cosas del trabajo. ¿Te quedas bien aquí con Consuelo? Sí, me quedo. Voy a enseñar nuevos trucos a los perritos. Durante el camino a la oficina, Alejandro no podía dejar de pensar en el proyecto.
Era una oportunidad excelente para su empresa, pero significaría estar lejos de casa por mucho tiempo. Hace unos meses lo habría aceptado sin dudar. Ahora, la idea de pasar semanas sin ver a Valeria lo incomodaba. En la oficina, su socio Mauricio lo recibió emocionado. Alejandro, esta oportunidad es increíble. El proyecto es en Ciudad de México, duración de 6 meses y la ganancia va a ser por lo menos cuatro veces mayor que nuestros proyectos actuales. Mauricio, dijiste 6 meses.
Tendría que estar allá todo ese tiempo. No necesariamente todo el tiempo, pero por lo menos unas tres semanas por mes. ¿Por qué? ¿Algún problema? Alejandro dudó. ¿Cómo explicarle a su socio que no quería alejarse de una niña que ni siquiera era su hija? Es que tengo unos compromisos personales aquí en Ciudad de México ahora. Compromisos personales. Alejandro, ¿desde cuándo pones la vida personal delante de los negocios? Era una buena pregunta. Alejandro había pasado toda la vida priorizando el trabajo, pero algo había cambiado en él.
Mauricio, tú tienes hijos, ¿verdad? Tengo dos niños. Y si tuvieras que estar lejos de ellos tres semanas por mes durante 6 meses, sería difícil. Pero Alejandro, tú no tienes hijos. No tengo hijos biológicos, pero tengo una persona muy importante en mi vida ahora. Mauricio se sorprendió. Era la primera vez que Alejandro hablaba sobre su vida personal en el trabajo. Bueno, si es así de importante, podemos pensar en una alternativa. Tal vez yo pueda encargarme de la parte presencial del proyecto.
¿Tú lo harías? Claro, somos socios. Tenemos que ayudarnos. Alejandro sintió un alivio enorme. Volvió a casa más temprano de lo normal y encontró a Valeria en el jardín haciendo una presentación improvisada con los perros para consuelo. Tío Alejandro, llegaste temprano. ¿Quieres ver el espectáculo que preparé con Lobo, Suerte y Simón? Muchísimo quiero ver. Valeria había enseñado una secuencia de trucos a los tres perros. Se sentaban, rodaban, daban la pata e incluso hacían una especie de fila india.
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