Estaba apoyada contra la pared esperando. “Gracias, Mauricio, dijo, ¿por qué?” “Por no entrar, por dejarnos tener ese momento. No era mi lugar. Era el suyo. Silencio entre ellos, diferente esta vez, menos tenso. ¿Puedo preguntarle algo? Pilar habló finalmente. Adelante. ¿Por qué contrata niñeras si las va a mantener a distancia? ¿Por qué no solo está con él? Mauricio sintió la defensiva subir, pero la tragó. Esta mujer se merecía honestidad porque no sé cómo. Valeria era la experta en ser madre.
Yo solo era el proveedor, el que trabajaba, el que pagaba las cuentas y ahora ella no está y Benjamín me necesita, pero yo no sé qué hacer. No sé cómo ser lo que él necesita. ¿Sabe qué es lo que él necesita? ¿Qué? A usted solo eso. No necesita perfección, necesita presencia. Acabo de estar presente y ni siquiera sé si lo hice bien. Lo abrazó cuando tenía miedo. Eso es lo único que necesitaba. Y lo hizo bien. Mauricio sintió algo aflojarse en su pecho.
¿Cómo hace que suene tan simple? Porque es simple. El amor no es complicado. Nosotros somos los que lo complicamos con nuestros miedos. Pasaron dos semanas más. Mauricio seguía revisando las cámaras, pero algo cambió. Ya no buscaba negligencia, ahora buscaba aprender y lentamente empezó a cambiar. Llegaba más temprano, cenaba con Benjamín, le leía cuentos. Su voz era rígida, pero Benjamín lo miraba como si fuera el mejor regalo. Una tarde, revisando las grabaciones, vio una conversación que lo hizo detenerse.
Benjamín estaba ayudando a Pilar a doblar ropa limpia. Actividad simple, doméstica. Pilar, ¿puedo preguntarte algo? Siempre. ¿Por qué eres tan linda conmigo? Ella dejó de doblar y lo miró. ¿Por qué no sería linda contigo? Porque las otras niñeras eran lindas al principio, pero después se cansaban. Decían que yo era muy callado, muy serio, muy aburrido. Mauricio sintió rabia subir. ¿Qué clase de personas le decían eso a un niño de 3 años? Benjamín, mírame. Pilar se arrodilló frente a él.
Tú no eres aburrido, eres reflexivo, observador, inteligente. Y ser callado no es algo malo. Significa que cuando hablas tus palabras tienen peso. De verdad piensas eso. De verdad, ¿sabes qué más pienso? ¿Qué? ¿Que cualquier persona que no ve lo especial que eres no merece estar cerca de ti. Benjamín sonríó. Esa sonrisa pequeña que estaba apareciendo más seguido últimamente. Pilar, sí, te quiero. Mauricio vio como Pilar se quedaba inmóvil, como sus ojos se llenaban de lágrimas que trataba de contener.
Yo también te quiero, pequeño, muchísimo. Y entonces Benjamín preguntó algo que hizo que el mundo de Mauricio se detuviera. Puede ser mi nueva mami. El silencio en la grabación fue ensordecedor. Pilar cerró los ojos respirando profundo. Cuando los abrió, había dolor y amor mezclados en su expresión. Benja a mi amor. Yo no puedo ser tu mami. Nadie puede reemplazar a tu mami. Ella fue única y especial y siempre va a ser tu mamá. Pero ella no está aquí.
Lo sé y eso es muy difícil, pero yo puedo ser alguien que te quiere mucho, alguien que te cuida, alguien que siempre va a estar aquí para ti mientras pueda. Eso está bien. Benjamín pensó por un momento. Y si te llamo como le decía a mi abuela, tía Pilar. Pilar sonrió a través de las lágrimas. Tía Pilar, me encanta. Entonces, eres mi tía Pilar y me quieres. Te quiero con todo mi corazón. Mauricio pausó la grabación. Su celular vibró.
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