Mamá, tengo una hija. ¿Qué? Una hija de 12 años. y mañana la van a operar del corazón. Su madre lloró. Le hizo promesas que él no estaba seguro de poder cumplir, pero le dio su bendición. A las 6 de la tarde volvió a la casa de Marta. Sofía estaba en el patio sola. Mirando el atardecer, se sentó a su lado. ¿Tienes miedo de mañana? Sí, yo también. ¿Por qué tú tendrías miedo? Fernando respiró profundo. Era el momento.
Porque eres importante para mí, Sofía, más importante de lo que puedas imaginar. Apenas me conoces. Eso no es del todo cierto. Sofía lo miró. Esos ojos tan parecidos a los suyos. ¿Qué quieres decir? Fernando miró hacia la casa. Marta estaba en la ventana. asintió dándole permiso. Sofía, hay algo que necesito decirte, algo que debiste saber hace mucho tiempo. La niña se puso tensa. ¿Qué? Yo conocí a tu mamá hace muchos años, antes de que nacieras estábamos casados.
Tú eres Sofía. Se levantó de un salto. ¿Tú eres el que se fue? Sí. El que la abandonó. Sí. El que la hizo llorar todas esas noches que yo la escuchaba. Cada palabra era una bala. Pero Fernando las tomó todas. Sí. ¿Y ahora vienes a jugar al héroe? No. Vengo a decirte la verdad. ¿Qué verdad? Fernando se puso de pie, miró a esta niña feroz, valiente, rota. Que tú eres mi hija, Sofía. Yo soy tu padre. El mundo se detuvo.
El viento dejó de soplar. Los pájaros dejaron de cantar. Sofía lo miró. Luego miró hacia la casa donde Marta había salido al porche. Mamá. Su voz era pequeña, asustada. Marta asintió, lágrimas corriendo por sus mejillas. Es verdad, mi amor. Sofía miró a Fernando, a Marta, de vuelta a Fernando, y entonces corrió no hacia ellos, sino lejos, hacia el campo, hacia cualquier lugar que no fuera aquí. Fernando empezó a seguirla, pero Marta lo detuvo. Déjala, necesita procesar. Y si no vuelve, volverá.
Siempre vuelve. Esperaron una hora, dos. Cuando Sofía regresó, tenía los ojos rojos, pero su rostro estaba firme. “¿Me vas a dejar otra vez?”, preguntó a Fernando. “No, ¿cómo lo sé? No lo sabes. Solo puedes darme la oportunidad de demostrarlo.” Sofía lo miró durante un largo momento. “Está bien, pero si me dejas, si nos dejas, nunca te voy a perdonar. No te voy a dejar.” entró a la casa dejando a Fernando y Marta en el silencio de la noche.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
