Un multimillonario llegó a casa y encontró a su madre adoptiva trabajando como empleada doméstica. Lo que hizo después te sorprenderá.

Clare apareció; su perfume se extendía por la habitación.

"Te levantaste temprano", dijo estirándose. "Le dije a Ruth que puliera la plata antes del mediodía".

Ethan mantuvo la expresión serena. Las manos de Ruth temblaban al levantar la bandeja. El moretón de su brazo se había oscurecido durante la noche. Notó su mueca de dolor cuando Clare pasó rozándola con demasiada brusquedad.

"Mamá", dijo con dulzura, "ven a comer algo".

Ruth forzó una sonrisa.

"Después de terminar las tareas", susurró, como esperando su aprobación.

El olor a café se mezclaba con el de la cera para limpiar. La tensión era tan intensa que casi vibraba. Clare revisaba su teléfono, fingiendo no ver nada.

Al mediodía, Ethan salió para su reunión. Pero justo antes de que se cerraran las puertas del ascensor, miró hacia atrás. Ruth estaba junto a la ventana, quitando el polvo de los estantes que ya había limpiado.

Hacía horas.

Esa noche, revisó las imágenes. Lo que vio le revolvió el estómago.

Clare estaba recostada en el sofá con dos amigas, riendo mientras Ruth fregaba el suelo. Una amiga tiró migas de pan sobre las baldosas con indiferencia. Otra sonrió con sorna. Clare levantó su copa de vino.

"Si Ethan insiste en retenerla, más vale que se gane el sustento".

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