Un niño pateaba el asiento de una niña negra en un avión. Cuando la azafata intervino, su madre acusó a la niña. La reacción de la aerolínea los dejó atónitos...

 

Aisha explicó la situación cortésmente, manteniendo un tono tranquilo y respetuoso.

Megan se arrodilló junto al niño y le habló suavemente: "Oye, tenemos que quedarnos quietos, ¿de acuerdo? Seamos buenos pasajeros".

Fue entonces cuando Linda finalmente reaccionó.

De repente levantó la cabeza, con la voz ronca como un cristal roto:

"Es solo un niño. Deja de darle tanta importancia."

"Ustedes otros."

Aisha parpadeó.
Las palabras le dolieron más que la patada.

Algunos pasajeros se dieron la vuelta. La sonrisa de Megan se desvaneció.

“Señora”, dijo la azafata con cautela, “el comportamiento de su hijo está molestando al pasajero que va delante de usted…”

Linda echó la cabeza hacia atrás y se rió a carcajadas.

—¡Ay, por favor! Él no es el problema. Es esa mocosa que se queja porque quiere atención.

La cabina se congeló.
Se podía sentir cómo el oxígeno salía de la habitación.

Alguien gritó de terror.
Un tenedor cayó de un estante.
Las manos de Aisha temblaban sobre sus rodillas.

Megan se puso de pie al instante y su calma habitual dio paso a una determinación inquebrantable.

"Señora", dijo con voz firme e inflexible, "lo que acaba de decir es racista y totalmente inaceptable. Debo informar a mi superior inmediatamente".

Los teléfonos salieron casi al mismo tiempo.
Docenas de lentes se enfocaron en Linda.

De repente parecía nerviosa.

Entra el encargado de la cabina.
Unos minutos después, el jefe de camareros, Daniel Ruiz, camina por el pasillo con una urgencia contenida.

"Señora", dijo en un tono seco y autoritario, "hemos recibido numerosos informes de acoso y de discursos de odio".

Linda se puso furiosa al instante.

¡Es ridículo! Provocó a mi hijo. No soy racista, ¡simplemente todo el mundo es demasiado sensible hoy en día!

Daniel no parpadeó.

"Algunos pasajeros tienen grabaciones de video", dijo con calma. "Por favor, no nieguen lo que todos oímos".

Un hombre sentado al otro lado del pasillo levantó la mano.
"Lo grabé todo", dijo. "La llamó mona. Aquí no toleramos eso".

Murmullos de aprobación resonaron por la cabina.

La cara de Linda se puso pálida.

Continúa en la página siguiente:

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.