Una noche, cuando Diego volvió a estar de pie frente a la pared, Juan se acercó con suavidad y se sentó a su lado. En la penumbra, oyó al niño susurrar tres palabras:
"Mamá está aquí".
La voz era débil y temblorosa, como si le hablara a alguien invisible. Juan se quedó atónito, con el corazón latiendo con fuerza. Lo abrazó y le preguntó:
"Diego, ¿qué dijiste? ¿Quién está aquí?"
Pero Diego se quedó mirando a su padre con la mirada perdida y luego volvió a jugar como si nada hubiera pasado.
Esas tres palabras atormentaron a Juan. No creía en lo sobrenatural, pero la muerte de Claudia le hizo preguntarse si algo raro estaría pasando.
Revisó la habitación; la esquina no mostraba nada extraño, solo una pared vieja y desgastada. Recordó las palabras de Diego y sintió un escalofrío.
Para asegurarse, llevó a Diego a la pediatra Dra. Ana Morales, de 45 años, en una clínica cercana. Tras el examen, la doctora concluyó que Diego estaba sano, sin síntomas de enfermedad.
“Quizás el niño esté reaccionando a algún cambio”, dijo. “Te recomiendo que veas a un psicólogo infantil para una evaluación más profunda”.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
