Un padre descubre que su hijo de un año no deja de mirar la pared y se sorprende al escuchar tres palabras

Juan siguió la recomendación e invitó a un sacerdote a rezar en casa. Después de la ceremonia, se sintió más tranquilo, aunque Diego seguía de pie frente a la pared, aunque con menos frecuencia.

Juan decidió investigar más a fondo. Revisó las pertenencias de Claudia y encontró un viejo diario. En él, Claudia había escrito sobre su sueño de ser madre, su amor por Diego y su miedo a no poder estar con él. Una entrada decía:

“Si no estoy aquí, siempre estaré contigo, en cada rincón de la casa”.

Juan se dio cuenta de que Diego probablemente percibía la presencia de su madre a su manera. Empezó a pasar más tiempo jugando con él, llevándolo al parque, contándole cuentos y cantándole las canciones que Claudia solía cantar. Poco a poco, Diego sonreía más y pasaba menos tiempo mirando la pared.

Una mañana, Juan vio a Diego correr a la sala y señalar por la ventana:

"¡Papá, qué soleado está!"

Sonrió, lo cargó y se sintió aliviado. Ese mismo día, miró la esquina y vio una nueva frase escrita con tiza:

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