"Mami te quiere".
Juan ya no tenía miedo. Borró la frase, creyendo que era la forma de Claudia de expresar su amor. A partir de entonces, Diego dejó de mirar la pared. Se volvió más alegre, corría, jugaba y abrazaba a su padre con más frecuencia.
Reflexiones finales
La historia de Juan y Diego es una lección de escucha. El comportamiento inusual de Diego no lo asustaba; era la forma en que expresaba su añoranza por su madre. Juan, en su confusión, aprendió a comprender a su hijo y a usar el amor para aliviar su dolor. El viejo apartamento, antaño lleno de tristes recuerdos, se convirtió en un lugar donde padre e hijo fortalecieron su vínculo. Esto nos recuerda que los niños a veces hablan con su silencio, y los adultos debemos aprender a escuchar con el corazón.
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