Cuando María compartió sus hallazgos, el capitán Del Valle se unió a la investigación extraoficial. Juntos, consiguieron acceso a los registros de la empresa y descubrieron que tres empleados habían desaparecido al mismo tiempo que Julián y Laura, hombres involucrados en operaciones ilegales.
Finalmente, surgió una confesión inesperada de uno de ellos, que se encontraba escondido en Portugal. A través de una videollamada anónima, reveló:
"No iban tras la niña. Iban tras él. Querían las pruebas. Subimos al velero, hubo un forcejeo... Julián protegió a su hija. No sé qué pasó después; nos ordenaron bajar. Pero...", dudó. "No dejaron a nadie con vida en la plataforma".
La palabra "plataforma" fue un golpe duro.
Aunque las autoridades reabrieron el caso con esta nueva información, lo que allí ocurrió nunca se sabrá con certeza: la estructura fue desmantelada en 2013, dejando solo escombros sumergidos.
María no obtuvo el cierre que alguna vez esperó. Pero sí obtuvo una verdad innegable: su esposo y su hija no murieron en un accidente; murieron intentando revelar algo que otros estaban decididos a enterrar para siempre.
Y aunque el dolor nunca desapareció, por primera vez en doce años, María dejó de mirar al mar en busca de sombras y comenzó a mirar hacia adelante con la certeza de que la historia —la verdadera— finalmente había salido a la luz.
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