Una compañera de clase me humilló en la oficina y luego 5 minutos después vino a mí para una entrevista.

"¿Qué te parece? ¿Cuál es el plan de compensación? ¿Quién está al mando? ¿Cómo se formalizan los acuerdos?"

Se quedó en silencio. Se dio cuenta de que "Te seduciré" no serviría.

Y entonces emergió lo que siempre había sido su esencia:

"Sofía", dijo bruscamente, "¿por qué me presionas así? Es humillante".

La miré con calma.

No es humillante. Es una prueba rutinaria de competencia.
"Humillar" es preguntarle a alguien delante de todos: "¿Limpias los baños aquí?".

Victoria palideció por completo.

"¿Lo oíste?"

"Sí", respondí. "Y mis compañeros oyeron. Y la gente del pasillo también."

Intentó fingir que no entendía la gravedad del asunto.

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