Durante los primeros meses de su embarazo, Mark intentó estar atento. Pero en cuanto la ecografía reveló que Eliza llevaba una niña, algo en su interior se quebró.
Desde entonces, fue como si dejara de verla como mujer.
Solo veía "gastos", "una carga" y "un error de la naturaleza".
"Has cambiado", se quejaba casi todas las noches. "Todo te molesta, no puedes hacer nada. Es como si intentaras complicarme la vida a propósito".
Se quejaba de su sueño, de su forma de respirar, de su forma de caminar, de su forma de comer, de su forma de abrir los armarios.
Su existencia empezó a irritarlo.
Al principio, Eliza intentó luchar, explicar, buscar calor en esos raros momentos en que él parecía recordar su antigua ternura.
Pero esos momentos se desvanecieron como arena entre sus dedos.
Y una noche, mientras planchaba cuidadosamente su diminuto vestido, él pronunció una frase que lo cambió todo para siempre.
3. Una decisión como una sentencia
Mark estaba junto a la puerta, preparándose para ir a trabajar, y habló con calma, como anunciando el horario del tren:
"El mes que viene irás a casa de tus padres a dar a luz. La maternidad de aquí es demasiado cara. Te buscarán una matrona barata en Annecy. No voy a malgastar el dinero en tonterías".
Elise lo miró.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
