Una historia sobre cómo una decisión...

Élise había perdido peso, su mirada se había vuelto vidriosa, sus pasos vacilantes, como si temiera desmoronarse.

"Mi niña... estás en casa. Todo estará bien ahora", dijo Madame Fontaine en voz baja, abrazándola.

Élise asintió, pero en el fondo sabía:

Ya nada estaría bien.

5. Mientras la esposa se marchaba, el esposo celebraba.

Esa misma noche, mientras el tren que transportaba a Élise se perdía en el horizonte, Mark ya estaba marcando el código en el intercomunicador del apartamento donde vivía su joven asistente, Chloé Morel.

Chloe era más joven que Eliza, más lista, más ruidosa, más audaz.

Y embarazada.

Solo de Mark.

Y juraba que llevaba un niño.

Él la creyó incondicionalmente.

Deseaba a este niño como un hombre desea la victoria, el poder, un heredero.

"Por fin tendré un hijo", le dijo a Chloe. "Un verdadero sucesor".

No había gastado ni un solo euro en Eliza.

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