Una historia sobre cómo una decisión...

Para Chloe, ya se habían pagado ocho mil: una habitación privada, parteras premium, un neonatólogo personal.

Su felicidad parecía ilimitada.

Igual de ilimitada era su ceguera.

6. El cumpleaños que se convirtió en el principio del fin

Llegó el día del parto.

Mark llegó a la clínica privada Saint-Antoine con una camisa impecablemente planchada y un enorme ramo de tulipanes.

Chloe gritó como si el mundo se derrumbara a su alrededor, pero Mark simplemente paseaba por el pasillo, emocionado y orgulloso como un pavo real.

Y entonces, finalmente... el llanto de un recién nacido.

Lágrimas.

Fotos.

Mensajes para todos los amigos:

— ¡Hijo! ¡Mi hijo! ¡Es mi viva imagen!

Pero su felicidad no duró mucho.

7. La puerta que se abrió al abismo

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