Una historia sobre cómo una decisión...

El mundo se derrumbó.

8. Toda la clínica oyó su grito.

Mark no podía creerlo.

Gritó, exigió una explicación, escupió palabras.

Intentó encontrar a alguien a quien culpar: al médico, a la enfermera, a Chloe, incluso al bebé.

"¡Esto es un error! ¡Yo pagué la prueba! ¡Me prometieron un hijo!" Pero no había error.

La genética era inquebrantable.

Chloe sollozaba, rogándole que no la abandonara.

Se fue, dando un portazo tan fuerte que el cristal se hizo añicos.

A partir de ese momento, su vida fue cuesta abajo.

9. El karma nunca llega tarde

Justo a la hora en que Mark gritaba a los médicos y maldecía al destino, Eliza yacía en el hospital de Annecy, sola, silenciosa, inmóvil.

Las contracciones comenzaron de repente, casi desplomándose sobre ella.

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