Etapa 1. Fila 5: Sembrando la Verdad
Mikhail se dio la vuelta y se quedó petrificado. La sonrisa del folleto publicitario se desvaneció y su mano con los billetes quedó suspendida en el aire. Alisa, sin entender lo que pasaba, ya estaba buscando su cinturón de seguridad; luego, mirándome a mí y a él, se quedó paralizada, con la boca entrecerrada.
"Hola", dije con voz serena. "Y a ti también, Alisa. Soy Maria, la esposa de Mikhail. Y este es mi asiento".
La azafata, al notar la vacilación, se acercó a nosotros, pero levanté la palma cortésmente.
"Estamos teniendo una conversación familiar, nos abrocharemos el cinturón sin hacer ruido".
Dejé mi maleta en el compartimento superior y me senté. Entre nosotros yacían un delgado reposabrazos y veinte años de matrimonio. Mikhail tragó saliva y se inclinó hacia mí:
"Masha, esto... explícame..."
"Tendrás diez horas de vuelo para explicar todo lo que quieras", respondí con voz serena. "Solo no digas nada. Estamos en clase ejecutiva". Etapa 2. En el cielo, sin histeria
El avión despegó. Alisa miraba fijamente por la ventanilla, aferrándose a su manta como escudo. Mikhail intentó empezar una frase, pero lo interrumpieron. Saqué un sobre de mi bolso y lo puse en la bandeja plegable, entre los vasos de agua.
"Aquí", dije, "están las impresiones de las transacciones, las reservas de hotel, los billetes. También aquí está una copia de la declaración al abogado sobre la división de los bienes comunes y la restricción temporal de nuestras cuentas conjuntas. Todo está hecho legalmente. Te vas de vacaciones. Voy a cerrar el trato".
Alice desvió la mirada:
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