Sobre la mesa del salón había un segundo sobre: «Para M». Dentro: una lista de las pertenencias que había sacado de la casa, fotos de las cerraduras nuevas y una cita con el notario. Nada de histeria, solo los hechos.
Etapa 8. El Muelle: Una Conversación Sin Testigos
Al atardecer, Mikhail finalmente me encontró en el muelle. Estaba despeinado, quemado por el sol, furioso y perdido.
«No tenías derecho», empezó.
«Tengo derecho a no vivir una mentira», dije, sin levantarme. «Tengo derecho a no pagar por tu placer. Tengo derecho a poner fin a esto».
«Alice... se fue a un hotel cercano. No hay suficiente dinero», suspiró, como si confesara un robo. "Es tu responsabilidad", dije con calma. "Como la conversación con Recursos Humanos a tu regreso. No escribí ninguna denuncia, solo envié documentos sobre tus días de permiso de "viaje de negocios" con sueldo parcial, pagados con cargo a la cuenta de la empresa. Ya lo solucionarás".
Se sentó a mi lado, en silencio un buen rato, mirando el agua:
"¿No me perdonarás nada?"
"No tengo por qué. Y no quiero. Quiero vivir".
Etapa 9. Despedida
Hablamos largo y tendido, sin gritos ni interrupciones.
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